martes, 24 de noviembre de 2009

Una tarde curiosa


Quiero contar una anécdota que me pasó el viernes, que aunque parezca irrelevante, me ha hecho reflexionar en estos días.


Todo comenzó el viernes cuando fui a trabajar. Me dí cuenta de que no tenía mi Ipod y dí por hecho que lo había perdido el día anterior en el autobús, ya que había estado hablando por teléfono, distraída, y no recordaba haberlo guardado. Mi hermana y yo estuvimos buscando por toda la habitación pero no hubo manera… Me dio tanta rabia que decidí irme a Fnac cuando saliera del trabajo para comprarme otro, a sabiendas de que cuestan más de 200 euros. Le comenté el problema a un compañero de trabajo que casualmente tiene un Ipod como el mío y me lo ofreció a cambio de 250 euros. Estuve a punto de aceptar pero él se retiró a última hora… bueno…


Salí de trabajar y fui a Fnac. Tras mucho pensarlo, me decidí y a la hora de ir a pagar, me dijo la cajera que mi tarjeta estaba denegada. Me extrañó, ya que sabía que tenía dinero de sobra, pero de cualquier manera fui al primer cajero que encontré para sacar el dinero, pero obtuve el mismo resultado. Tras resoplidos y cabreos en pleno centro de Madrid, busqué otro cajero pero de mi banco y nada, la tarjeta estaba bloqueada. Quise llamar al número de atención al cliente de mi banco pero no tenía batería en el móvil. Muy cabreada y sin entender nada, volví a casa.



Al entrar en mi cuarto, el Ipod estaba encima de mi cama.

Aún no me lo puedo creer, aunque estoy segura de que algo se conjuró para que yo no pudiera comprarme un Ipod nuevo. Llevo dos días dando gracias a los dioses por no haberme permitido gastarme semejante cantidad de dinero para nada, aunque al principio me cabreé por no poder conseguir lo que quería.


Y esto me ha hecho reflexionar en el modo que tienen los dioses de actuar con nosotros. Muchas veces no nos dan lo que queremos y nos enfadamos, nos frustramos y creemos que tenemos mala suerte, sin pensar que quizá todo entra dentro de un plan para que todo nos vaya mejor. Quizá es sacar mucha conclusión de algo que quizá son casualidades, pero como ya he dicho más de una vez, no existen las casualidades, sino las causalidades.


Nuevo apunte: todo pasa por algo, hay que confiar en los designios de los dioses.



0 comentarios:

Publicar un comentario