martes, 24 de noviembre de 2009

Litha 2009


Habiendo celebrado Midsummer con Alfrothul tuve la tentación de no celebrar Litha, especialmente porque anoche estaba muy cansada de todo en general, pero me obligué a mí misma por varios motivos: tenía que aprovechar mi menstruación y la luna negra (¡en qué hora!) y además, sentía la necesidad de hacer las cosas a mí manera, es decir, ¿es que acaso me siento identificada con Sunna o Balder, con invocar a esos dioses con un martillo, con beber del cuerno? Como experiencia estuvo genial pero yo necesitaba cerrar el círculo, montar mi altar y hacer las cosas con las que me siento identificada y plena.


Para el festín sencillo decidí utilizar hidromiel y unas pastas que tenía mi madre por casa. Me hubiera gustado hornear pan como el año pasado pero como me ha tocado trabajar, no he podido hacerlo. Lo primero de lo que me dí cuenta es de que las gatas estaban especialmente nerviosas. Normalmente husmean y se quedan tranquilas pero anoche no había quién las parase. Cuando encendí las velas, me fijé en que las llamas se movían de manera rápida y caótica, así que, temiendo un incendio, cerré la ventana y la puerta para evitar corrientes. Dio lo mismo porque las llamas continuaron con aque baile frenético. Cuando cerré el círculo e hice las invocaciones, la gata pequeña salió corriendo y se fue al salón, de donde no volvió hasta que terminó todo.


Cuando me decidí a escudriñar en el caldero, la gata mayor, Luna, saltó desde la cama y se tumbó en mi regazo, algo que nunca ha hecho mientras ritualizo. Traté de quitármela de encima pero no hubo manera, así que nos acomodamos y comencé a concentrarme. Me costó un poco. Hice tres sesiones, por así decirlo, porque me mareaba. La primera vez ví antorchas y un mar lleno de peces, todo con mucha paz. La segunda vez fue increíble. De repente, ví como si desde el fondo del caldero apareciera la figura de un carnero, un macho cabrío, que ¡parecía que se salía del caldero hacia mí! Tuve bastante miedo pero seguí mirando y vi muchos animales extraños, tipo peces abisales, lagartos, con sonrisas enormes, con muchos colmillos, y ese carnero ahí palpitando. Me pareció sentir unas manos a ambos lados de mi cabeza y eso sí me asustó de verdad así que retiré la mirada para calmarme un poco porque estaba muy nerviosa.


La tercera y última vez que volví a intentarlo, las cosas parecieron calmarse y vislumbré un bosque lleno de hadas y libélulas (¿efecto del vaso de hidromiel que bebí para tranquilizarme XD?). Decidí terminar con el ritual porque me sentía bastante mareada. Cuando despedí a todo el mundo y abrí el círculo, me dio un bajón físico y tuve que sentarme en el suelo un rato a esperar que se me pasara. La cabeza me zumbaba y las manos me temblaban. Por fin, me tranquilicé y me tumbé en la cama. He estado toda la noche soñando con mis amigos, en una sucesión de imágenes a toda velocidad, con la sensación de que se me escapaban, sin poder fijarme en los detalles, y por último soñé con una niña que era hija mía y estaba “poseída” por algo quela hacía sufrir…


Hoy me levanté sin embargo bastante descansada físicamente, aunque no consigo centrar del todo mis pensamientos y en ese sentido me siento muy dispersa. Cada vez que fijo la vista me da la sensación de que hay “velos” de energía a mi alrededor. No sé, supongo que se me pasará…



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