martes, 24 de noviembre de 2009

Pueblo de Brujas

Desde que tengo uso de razón, siempre he oído a mi padre decir que Daimiel, pueblo de mi madre, es un pueblo en el que todas las mujeres son brujas. Siempre había pensado que era algo que decía para chinchar a mi madre, pero hace unos meses he descubierto que comúnmente se le llama así ya que parece ser que existió un importante aquelarre allí. No hay mucha documentación inquisitorial al respecto, sólo un proceso, en realidad, pero la voz popular y la leyenda afirman que hubo una gran actividad brujeril allí. Esta Semana Santa visité el Museo de allí y de hecho, hay un apartado de la colección dedicado a la brujería y hechicería.




[caption id="attachment_34" align="aligncenter" width="300" caption="Objetos relacionados con la hechicería"]Objetos relacionados con la hechicería[/caption]

Hay quien relaciona esta intensa actividad brujeril con la proximidad del Parque de las Tablas de Daimiel, zona pantanosa poblada por varias clases a aves palmípedas que se dice pudo ser el enclave de una zona de adoración a alguna divinidad pagana, ya que muchas están relacionadas con ciertos tipos de aves. Tendré que investigar más sobre esto.


Volviendo al tema de la brujería, tengo varios recuerdos relacionados con mi abuela que vienen desde mi infancia. Era una mujer excepcionalmente valiente y luchadora que siempre decía que no le tenía miedo a nada, excepto a las serpientes. Nunca supe por qué las serpientes eran una excepción y me arrepiento de no habérselo preguntado nunca. Cuando a mí me daba miedo salir de noche al patio, ir al corral o bajar a la cueva que había en su casa, ella me cogía de la mano y me llevaba donde fuese, y con ella yo me sentía segura.


Mi abuela miraba a la luna cuando una mujer estaba embarazada y le decía el sexo del bebé; es más, sin que esa mujer estuviera preñada, le vaticinaba si el próximo niño que tuviera iba a ser varón o hembra. Siempre acertó, al menos con mi madre y mis tres tías, en el caso de éstas últimas, yo misma recuerdo verla hacer esos vaticinios y cumplirse. A veces, lo confirmaba con una especie de "juego" según el cual ponía dos sillas, un cuchillo en una y una tijera en otra, y los tapaba con un trapo. La embarazada (que no sabía obviamente dónde estaba cada cual) tenía que sentarse en una silla. Si se sentaba en el cuchillo, sería niño, en las tijeras, sería niña.


Pero lo que más recuerdo era su labor como desaojadora, es decir, que quitaba el mal del ojo con el método de las gotas de aceite. La persona que supuestamente tenía mal de ojo se sentía cansada, débil, con dolor de cabeza, etc... Tenía que sentarse y mojar un dedo en aceite, dejando caer tres gotas en un vaso de agua. Si las gotas se hundían, era que existía el mal, así que mi abuela recitaba una oración para eliminarlo. Volvía a hacer a prueba; si las gotas se quedaban flotando, es que se había ido y si no, había que repetir la operación hasta que desapareciese. Y para los incrédulos que no confíen en que tres gotas de aceite se puedan hundir, YO LO VI varias veces, ya que mi madre era víctima de este mal de ojo a menudo. Era muy envidiada en el pueblo porque se fue a Madrid de niña y fue de las pocas que no regresó con el rabo entre las piernas, sino que incluso formó una familia allí. Un día, teniendo yo 1o años o así, me empeñé en que mi abuela me hiciera aquella prueba y le dije que me sentía mal, pero obviamente las gotas de aceite nunca se hundieron XD. Mi abuela le pasó aquella oración a mi madre pero como a ella estas cosas nunca le interesaron, debió de perderla y yo obviamente no la recuerdo, así que esa tradición se fue a la tumba con mi abuela. He encontrado en libros varios ejemplos pero sufrió tantas variantes que a saber...


He ido varias veces a casa de mi abuela a rebuscar entre sus cosas antes de que la demuelan, y hasta ahora lo único que he encontrado es su escoba de mano. Rebusqué en el corral pero sólo había útiles de labranza de mi abuelo. Hay un arcón en el que tengo que mirar pero no puedo hacerlo sola y todos mis tíos insisten en que sólo hay ropa de cama. Quiero encontrar los cuentos que me leía de pequeña, un juego de damas al que jugábamos en las tardes de veranoa y un alfiletero que le regalé hace muchísimos años, pero nada de eso aparece y mis tíos dicen que no encontraron esos objetos cuando hicieron la limpieza al morir mi abuela... En fin, supongo que el misterio será resuelto algún día...

0 comentarios:

Publicar un comentario