martes, 24 de noviembre de 2009
En el sidhe las cosas no están bien. Todas las almas que lo moran están siendo olvidadas poco a poco, ya nadie recuerda nada ni se molesta en dedicar un tiempo a los muertos y a los ancestros para que su memoria no se olvide. Intentan comunicarse con nosotros pero pierden las facultades que les hacen hablar, incluso ellos mismos olvidan sus propias vidas, todas las enseñanzas y el conocimiento que pueden transmitirnos.
¿Cuánto tiempo llevan así? Es difícil saberlo pero sí es cierto que algunos estamos sintiendo una llamada que la mayoría no sabemos de donde viene. Algunos estamos notando ese vacío espiritual, esa añoranza de otros tiempos, ese rencor hacia la sociedad actual... Somos un reflejo, un pálido y mínimo reflejo, de lo que sucede en el sidhe.
¿Pero qué podemos hacer nosotros, que ni siquiera sabemos qué nos pasa ni tenemos una mínima noción de lo que hay que hacer? Damos palos de ciego, nos equivocamos en el camino y volvemos a empezar, y apenas recibimos ninguna señal...
Ahora, la fuerza primigenia del sidhe, la más primitiva y salvaje, algo tan antiguo que no tiene nombre y que apenas debería ser nombrado, se prepara para cabalgar la noche de Samhain y recuperar el equilibrio entre su mundo y el nuestro. El velo caerá y los muertos caminaran junto a los vivos durante tres días en los que la luna llena brillará en el cielo, así que debemos protegernos para que su frío roce no nos toque ni nos afecte. Sangre de drago y aceite de linaza han de sellar puertas, ventanas y espejos para poder estar seguros mientras la Caza Salvaje hace su terrible recorrido llevando a cabo la venganza de los olvidados...
Etiquetas: Brujería, Noche Oscura




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