martes, 24 de noviembre de 2009
Antes que nada, gracias al hijo de Oshún que le dio coco a Elegguá para arrojar un poco de luz a mi vida… Fue impresionante.
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El signo que salio fue Alafia. Es probable que mi orisha de cabecera sea Oyá, algo que yo ya imaginaba. Comienza hablando Yemayá y me avisa de la enemistad con una mujer que puede quitarme algo (en general, tanto laboral, material, etc…)
Elegguá dice que soy una persona humilde y que debo seguir así. “Aquí el único que lo sabe todo soy yo”, dice. Dice que ayudo mucho a los demás y que debo equilibrar eso, no ayudar tanto. Al ayudar, tengo que tener cuidado ya que puedo quedarme con el mal de otros. “Te han soltado perros a buscar”, dice, alguien relacionado con quien me imagino. Elegguá no quiere que esté en Madrid, así que dice que en tres años me saca de Madrid, seguramente por temas profesionales. Tendré mínimo un hijo pero habrá que hacerle una rogación de viente a pie de Oshún, ya que hay peligro de perderlo.
Changó y Oyá dicen que me hace falta un macuto con plumas de mayimbe quemadas y tierra de cementerio de nueve tumbas con pacto de muertos. Lo defiende Changó, ya que dice que he estado en peligro de muerte y voy a volver a estarlo. Oyá dice “no te quiero aún en mi casa” (Oyá rige los cementerios).
El padre de mi hijo será hijo de Changó, que es quien me protege de los hombres. Changó dice: “Esta niña está en mi tierra y en mi tierra sólo entran príncipes; a rey muerto, príncipe coronado”
Elegguá no quiere que trabaje donde estoy. Conseguiré estar mucho más arriba, ganando mucho más dinero y sobretodo me sentiré muy satisfecha profesionalmente.
Yemayá defiende para mí un saranyenyes para mis problemas de estómago, ya que tengo riesgo de úlcera. Tendré que frotarme el cuerpo y especialmente el vientre con flores blancas y echarlas al mar junto con siete monedas de curso legal, en pago a Yemayá. Tengo que cuidar más mi salud, ya que soy bastante despistada con este tema.
Como el mar, soy misteriosa, silenciosa y hermética hasta cierto punto.
Tengo osobo respecto a las personas que me rodean, siempre habrá alguien que me traicione.
Obatalá dice que me maldigo a mí misma. Que se me quiten de la cabeza los pensamientos de suicidio que tuve en el pasado. Obatalá quiere abrirme las puertas y yo no me creo capacitada paea cruzarlas. Obatalá dice “esta niña tiene pimienta en la boca, es muy brujera, lo que maldice se cumple pero ella se maldice a sí misma y tiene que maldecir a los demás”
Necesito un cambio en mi vida para solucionar el insomnio y mis debilidades generales en la salud. Obatalá y Yemayá dicen que el problema ahora es la falta total de autoestima. Tengo que aprender a quererme a mí misma. Obatalá dice “si tú no te quieres a tí misma, nadie lo va a hacer por tí”
Yemayá y Oyá me avisan de que tenga cuidado en el mundo del paganismo porque puede haber un ataque en mi contra.
Los santos me quieren mucho, soy buena persona pero me odio a mí misma.
Elegguá en especial me quiere mucho, incluso debería recibirlo. Soy muy madre y él es niño, así siempre está cerca de mí. Conseguiré mi mayor ihré en el trato con los niños. Tengo que ofrecerle golosinas de vez en cuando. Elegguá vuelve a reiterar que para evolucionar tengo que salir de Madrid, me va a dar la oportunidad para ello cuando sea el momento.
En unos años voy a cambiar muchísimo y voy a aprender mucho.
Obatalá me bendice, dice que soy muy inteligente pero que desaprovecho mi inteligencia. Estoy a tiempo de cambiar esto.
Elegguá me avisa que tenga cuidado con el alcohol y las drogas, especialmente con gente que venda drogas o que las tome. Hay una persona que conozco y de la que debo olvidarme, tiene que estar fuera por completo, vinculada con drogas o similar. Elegguá dice “si te metes en ese follón, yo te dejo viuda”.
Elegguá no quiere que tenga miedo, pero que tampoco meta la pata en mis relaciones con las personas. Tengo que cortar relación con la gente relacionada con la persona que me persigue. Elegguá dice “es un cobarde que lanza a los perros, un comemierda”. No me ha pasado nada más grave porque Elegguá vela por mí, no tengo que tener miedo porque es un cobarde.
Tengo muchos muertos detrás que me cuidan, sobretodo ancianos.
No debo ser infiel a la persona que venga relacionada con Changó, con el padre de mi hijo. Me va a sanar mucho. Tendré que cuidar la relación, aunque habrá meteduras de pata, pero no tengo que llegar a ser infiel.
Cuando me vaya, es importante que cuente con la bendición de mi familia.
Tengo que intentar vestir de blanco o de colores más claros.
Changó me avisa de que tengo que imponerme siempre al hombre. Tengo que vigilar mi independencia ya que tengo facilidad para ser absorbida por mi pareja. Tendré siempre más éxito que mi pareja, pero para eso, debo mantener mi espacio.




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